lunes, 3 de agosto de 2015

Niños, ¿Cómo estimularles en verano?

 A muchos padres se les plantea la misma duda a la hora de dejarles desconectar del todo de las clases o mantenerles haciendo deberes para que cojan el nuevo curso adecuadamente.

En mi opinión, hay innumerables maneras de estimular a un niño sin obligarle a estar todo el verano trabajando. Veamos algunas de ellas.
  • Fomentar la creatividad. Ahora que hay tiempo. ¿Porqué no hacer algo juntos? El tener un proyecto, el ponerse manos a la obra, el ver cómo se hace, son maneras de que el niño se estimule y vaya aprendiendo nuevas habilidades. Por otro lado, es invertir tiempo en estar con ellos y divertirse juntos. Aquí van algunas páginas donde coger ideas:


     

  • Leer.
     Muchos niños acaban odiando la lectura porque se les obliga a ello.¿Cómo nos sentiríamos si cada día nos obligaran a leer nos apeteciera o no? Al final no querríamos hacerlo, por mucho que en un principio nos gustase el libro.
    Para que un niño tenga el hábito de la lectura, en primer lugar tiene que verlo en casa. Es mucho más probable que lea si ve que sus padres lo hacen. 
    En segundo lugar, que elija qué leer ( podemos acompañarle a una librería o biblioteca si no queremos comprar el libro y que elija libremente qué le llama más la atención, qué le apetece leer y cuándo hacerlo).
    Por otro lado, podemos comentar con él el lo que está leyendo, sugerirle libros parecidos, motivarle pare para saber qué pasara al final...etc. 

     
  •  Actividades para niños: teatros, museos, talleres. Son muchas las actividades que se ofertan, basta con ver las que hay en tu ciudad. En esta página te darán muchas ideas.
 
  • Aplicaciones o juegos específicos para niños y que les permitan desarrollar, jugando diferentes capacidades. Algunas pueden ser:

    • Cut the rope
      Esta aplicación es un juego donde los niños deberán darle caramelos al dibujo protagonista que es un bicho verde. Es visualmente muy atractivo, además conforme avanza el juego el nivel de dificultad va subiendo; lo que estimula la mente de los niños. Tiene diferentes pantallas y les ayuda a recordar lugares, objetos y a resolver problemas. Esta diseñado para niños, y aunque los adultos también pueden jugarlo, te sorprenderá saber que a los niños les cuesta menos trabajo resolver los acertijos que a los adultos.
     
    • Thinkrolls  Juego de estrategia que hace que ejerciten su mente, su memoria y su capacidad lógica.
       
    Sin embargo hay que tener en cuenta que las nuevas tecnologias son sólo una herramienta y como tal hay que usarla adecuadamente. Por muy educativo que sea un juego, el niño debe hacer otras cosas, por lo que hay que limitar los tiempos que está con el juego y darle la oportunidad de hacer otras actividades. 


  • Socializar con otros niños, conocer personas nuevas, el interactuar con otros niños de su edad es beneficioso para que vayan desarrollando sus habilidades sociales y de interacción. Puede ser desde un campamento o simplemente el acompañarles al parque o a la piscina para que jueguen con los que allí están.
      


  • Dejar que se aburra. Parece un contrasentido, pero debemos darnos cuenta de que hay muchos niños que no saben divertirse solos. Están tan acostumbrados a que se les dirija y programe todo lo que tienen que hacer que no sale de ellos el hacerlo por su cuenta. Sólo cuando estamos aburridos empezamos a tener la motivación necesaria para empezar a jugar por nuestra cuenta. Si no, es mucho más fácil recurrir al adulto como siempre se ha hecho. Dejemos que creen sus propios juegos.


    En resumen, son muchas las cosas que pueden hacer. He dado algunas ideas, pero habrá muchas más. Seamos creativos también los adultos.

     Feliz verano.

miércoles, 22 de julio de 2015

Indefensión aprendida. Cuando nos creemos incapaces de mejorar la situación

Existe un fenómeno en psicología llamado indefensión aprendida. ¿En qué consiste?

Fue descubierto por Martin E.P. Seligman al hacer un estudio con animales. Al aplicarles descargas ocasionales, observó que podían actuar razonablemente bien, si les era posible afrontar las descargas haciendo algo para evitarlas, como presionar una palanca.
Sin embargo, si aprendían que nada de lo que hagan les ayuda a evitar las descargas, terminaban finalmente indefensas, se rindiéndose y manifestando un equivalente animal a la depresión.


Este fenómeno también se da en humanos. Aquí podemos ver un vídeo en el que se crea este mismo fenómeno en un grupo de adolescentes.



Se observa cómo si ven que han fracasado en los dos primeros intentos de formar palabras nuevas no se verán capaces de afrontar la tercera palabra, porque por mucho que se esfuercen, no hay solución. Así, que se quedan quietos y no hacen nada, aun cuando son perfectamente capaces de hacer el ejercicio que se les pide.

Sin embargo, hay un matiz importante. Así, no influye tanto la situación en sí como la atribución que hagamos de ésta. Pongamos un ejemplo:

Antonio trabaja en una empresa desde hace tiempo. Es un trabajo fijo y estable, que le da para vivir con comodidad, pero en el que no se siente contento. Le parece un trabajo rutinario y aburrido, teniendo mucha más carga de la que es capaz de soportar. Tiene continuos enfrentamientos con su jefe, ya que no están de acuerdo a la hora de como hacer las cosas. Podemos concluir que Antonio tiene motivos para encontrarse mal. Sin embargo puede enfocarlo de dos maneras:

  • Pensar que no tiene solución, que tal y como están las cosas, le va a ser imposible el poder cambiar de trabajo y mucho menos el poder dejar el que ya tiene. Que está abocado a una vida llena de días iguales, uno detrás de otro, sin poder hacer nada para remediarlo. De modos que va de su casa al trabajo y del trabajo a casa. Como lo está pasando mal deja de quedar con la gente y de hacer cosas que le gustan. Toda su vida se reduce al trabajo y lo mal que se siente en él. Como ya ha intentado algunas cosas y no puede mejorar la situación, lo mejor es no hacer nada.



  • Reconocer que la situación no es buena, pero darse cuenta de que son muchas las cosas que puede hacer para cambiarla o mejorarla en lo posible. Así, puede darse cuenta de que su vida no es sólo su trabajo y que puede enriquecerla con cosas que le llenen y que le gusten ( su familia, amigos, aficiones...etc). También pude intentar habar con otros jefes y proponer sus ideas, aprender a decir las cosas a su jefe de la manera adecuada para que las conversaciones no acaben en una pelea, o proponer una distribución más equitativa del trabajo. 


    Darse cuenta de que aunque es complicado el cambiar de trabajo no pierde nada por intentarlo y buscar en otros sitios, que puede descubrir que es lo que se está pidiendo para el trabajo de sus sueños y estudiarlo, de cara a poder cambiar con más facilidad en un futuro, o incluso, si la situación es ya muy mala, ahorrar y dejar el trabajo que tiene para formarse en otra cosa, abrir un negocio...etc. Y sobre todo, que aunque algunas de éstas cosas no funcionen ( no le cojan en la oferta de trabajo a la que sea apuntó, por ejemplo), no significa que no puedan funcionar en otro momento ( que le cojan en una tercera empresa ) u otras que pueda probar.

El ejemplo es muy simplista pero ilustra muy bien lo que quiero explicar.

Si enfocamos la vida como en el primer punto, cada vez nos iremos deseperanzando más, siendo ésta una característica de las personas con depresión. No ven ninguna salida, se quedan quietos porque creen erróneamente que no hay solución y que hagan lo que hagan no va a servir para nada.

Sin embargo, si tenemos un afrontamiento más activo, si intentamos ver de qué manera podemos mejorar una situación ( si es que ésta no se puede solucionar) o, incluso, de que manera podemos afrontar una situación negativa, la percepción que tenemos de nosotros mismos será mucho más positiva, viéndonos capaces de afrontarla.

Está claro que no podemos garantizar que Antonio vaya a encontrar la solución perfecta en alguna de las sugerencias que he dicho, pero si que podemos decir que estará haciendo algo no ya sólo por mejorar su situación laboral, sino también su estado de ánimo.

En conclusión, no podemos evitar el tener problemas, pero si que podemos elegir cómo nos enfrentamos a ellos. Está en nuestras manos.

Jorge Bucay nos ilustra este fenómeno con un cuento. Que lo disfruteis 


martes, 14 de julio de 2015

Fobia a la sangre, inyecciones o daño

Aunque ya he hablado de las fobias en una entrada anterior ( puedes leerla pinchando aquí ) , me parece bastante interesante el detenerme en un subtipo de ellas que reúne unas características específicas, como es el miedo a las inyecciones, la sangre y/o las heridas.

Si bien en el resto de éstas se da una respuesta de incremento de la activación corporal, con síntomas de ansiedad y nerviosismo, en este tipo de fobia, la reacción es contraria, dándose lo que se llama un síncope vasovagal.



 ¿En qué consiste esta respuesta?¿Qué es el síncope vasovagal?

Cuando algo nos asusta o nos pone nerviosos, la respuesta normal de ansiedad es que el corazón nos lata más rápido y que respiremos más agitadamente, por lo que se da un aumento súbito de nuestra presión sanguínea.

En personas con este tipo de respuesta se produce una hiperreacción que intenta compensar este aumento de presión sanguínea, bajándola de golpe. Esto produce que llegue menos sangre al cerebro y que se de la sensación de mareo e incluso podamos llegar a desmayarnos .




¿Es hereditaria?

Otro dato interesante es que parece tener un mayor componente hereditario que otro tipo de fobias, llegando a haber estudios que hablan de que un 61% de los familiares de personas con esta fobia tenía algo similar aunque más moderado.

¿Se puede tratar?

Se puede tratar y superar. El tratamiento consiste en entrenar, bajo supervisión del psicólogo en tensión a la persona para que evitar que se de la respuesta de mareo.



¿Cuándo debe tratarse?

Cualquier persona que quiera evitar estos síntomas puede tratarlos y superarlos.

Por lo general, se suele tratar con más frecuencia en personas a las que esta respuesta está influyendo en su día a día, ya sea por problemas médicos ( por ejemplo, una persona con diabetes que deba administrarse la insulina mediante un pinchazo todos los días) o laborales (por ejemplo, un médico o una enfermera que deban enfrentarse a la sangre en su trabajo).

No obstante, también hay personas a las que, aunque no les afecte tan directamente, que quieren enfrentarse a este problema de cara a posibles pruebas médicas que necesiten realizarse a lo largo de su vida, evitando así el desmayarse o entrar en un estado de tensión cada vez que el médico les quiera hacer un análisis de sangre. No es infrecuente el que personas que lo sufran eviten el hacerse determinadas pruebas con el consiguiente riesgo para la salud que ello conlleva.

En conclusión, aunque parezca algo inevitable, es una respuesta mucho más normal de lo que nos imaginamos, pero con la que se puede trabajar y tratar, llegando a controlarla. El que queramos hacerlo o no, depende sólo de nosotros.

miércoles, 8 de julio de 2015

Depresión infantil


Tendemos a identificar la depresión como un problema adulto, que los niños no pueden sufrir. Sin embargo, y por desgracia, los niños no están exentos de presentarlo, llegando a hablarse de que un 3% de la población infantil puede llegar a tenerla, aumentando este porcentaje con la edad.
Ya hablé de la depresión adulta en otra entrada de este blog ( puedes consultarla aquí ) , por lo que ahora voy a centrarme en la infantil.

¿Se diferencia la depresión del niño con la del adulto?

Sí, los síntomas son algo diferentes, dependiendo de la edad del niño.


¿A qué debo prestar atención?

Hay tres aspectos claves:
  1. Tristeza y pérdida de interés por cosas que antes encontraba placenteras.
  2. Esta tristeza pude no ser evidente y manifestarse por irritabilidad o explosiones de genio ante sucesos triviales,o bien insultos, peleas o derrumbarse por nimiedades
  3. Los síntomas y como se expresan, varían con la edad:
Niños pequeños, menores de seis años

  • Irritabilidad (rabietas, conductas destructivas)
  • Menos juegos con amigos
  • Problemas con las comidas
    • Pérdida de apetito
    • No ganancia de peso.
    • Pérdida de peso.
    • Engullir la comida
  • Cambios en el patrón de sueño
    • Pesadillas
    • Terrores nocturnos
    • Resistencia a irse a la cama
    • Insomnio.
  • Menos actividad física.
  • Sentimientos negativos
    • Calificarse a si mismo como “tonto”
    • Preocupación por el castigo.
    • Preocupación por el fracaso.
  • Autoagresiones
    • Arañazos
    • Golpes en la cabeza
    • Tragarse objetos

Niños mayores ( 6 a 12 años)
  • Tristeza
  • Aburrimiento
  • Problemas con las comidas ( por exceso o por defecto)
  • Problemas de sueño
  • Sentimientos negativos
    • Baja autoestima
    • Autodesprecio
  • Problemas atencionales
  • Ideas, planes e intentos de suicidio

Adolescentes (13 a 18 años)
  • Estado de ánimo triste e irritable
    • Tristeza
    • Variabilidad en el ánimo
    • Irritabilidad ( malhumor, ira y rebeldía)
  • Pasotismo
  • Problemas con la comida
    • Pérdida de apetito, pérdida de peso
    • Comer en exceso, obesidad
  • Insomnio o hipersomnia ( dormir demasiado)
  • Cansancio, fatiga, falta de energía.
  • Sentimientos negativos
    • Preocupación por la imagen corporal
    • Baja autoestima
    • Autodesprecio
  • Menos pensamiento abstracto, indecisión
  • Ideas, planes e intentos de suicidio


¿Cuándo debo empezar a preocuparme?

Los niños, al igual que los adultos tienen periodos de tiempo en los que estarán más o menos tristes por los acontecimientos de su día a día. Eso es totalmente normal y forma parte del desarrollo emocional del niño.
Sin embargo, cuando este estado se alarga en el tiempo ( más de dos semanas) conviene empezar a prestarle más atención.



¿Estos síntomas desaparecen con el tiempo?

No, si realmente el niño tiene este trastorno, con el paso del tiempo no mejorará por si solo.
Así, si la depresión no es tratada a tiempo y de la manera adecuada, ésta puede afectar al desarrollo de las habilidades sociales, emocionales , cognitivas e interpersonales del niño, y a los vínculos afectivos entre padres e hijos.


¿Qué debo hacer si sospecho que mi hijo está deprimido?

Acudir a un especialista que le pueda evaluar y tratar de la manera adecuada generando además pautas específicas para los padres, de manera que le puedan ayudar de la mejor manera posible.






viernes, 3 de julio de 2015

Hipnosis clínica, mitos y realidades

La hipnosis es una técnica usada en la psicología y que en algunos aspectos puede ser muy eficaz.
Sin embargo, el que haya sido utilizada en otros contextos ( espectáculos, donde los hipnotizados hacen las más variopintas actuaciones, por ejemplo) hacen que haya perdido credibilidad y que todos la afrontemos con algo de reticencia.


¿Qué hay de verdad o no en lo que hemos visto en los espectáculos, en las películas?

Hay muchos mitos acerca de ella. Iremos analizándolos uno a uno:
  • Es una forma de sueño en la que no te enteras de nada y en la que la persona que te hipnotiza puede hacer contigo lo que quiere
    Falso. Nadie pierde la conciencia estando hipnotizado, de hecho, la persona posteriormente recuerda todo lo que se ha hecho y nunca, repito, nunca, haría nada que no quiera. Es más una colaboración entre hipnotizador e hipnotizado que un control sobre la mente de la persona.



  • Puedo quedarme “colgado”
    Falso. Cuando se hipnotiza a alguien si que es verdad que es el propio hipnotizador el que le saca de es estado, pero todos seríamos perfectamente capaces de salir por nosotros mismos si así lo queremos. Nunca perdemos el control y si seguimos hipnotizados es porque queremos, no porque nos obliguen.

  • La persona hipnotizada no puede mentir
    Falso también. La persona controla aquello que dice.

  • La persona hipnotizada hará todo lo que el hipnotizador le pida
    Falso. Si la persona no quiere, no lo hará. En terapia se habla antes de lo que se va hacer y, siempre y cuando la persona esté de acuerdo se trabaja mediante hipnosis.


  • Supone la pérdida del control
    Falso. Nadie hipnotizado haría algo que no haría estando despierto.

  • Es peligrosa
    En absoluto, es una técnica totalmente inocua, que no deja ninguna secuela.

  • Crea dependencia
    Falso. Nadie se vuelve dependiente de ella. Es una técnica más como otras muchas usadas que tiene un fin determinado.

¿Qué es entonces la hipnosis?

Es un estado de consciencia en el que podemos focalizar la atención de una manera más elevada que en cualquier otro estado, permitiendo el poder trabajar determinados ámbitos de una manera más rápida y eficaz.


¿Para qué puede usarse?

Como decía, es una técnica más que se utiliza para trabajar en diferentes casos. Yo en terapia la aplico a diferentes personas ( siempre y cuando éstas estén de acuerdo) con buenos resultados, sobre todo en casos de ansiedad o de dolor crónico (no cura la dolencia, pero puede ayudar a reducir la sensación de dolor).

¿Se puede hipnotizar a todo el mundo?

Antes de hipnotizar, hay que evaluar a la persona y ver hasta que punto esta técnica será eficaz o no con ella, al igual que el médico nos evalúa antes de ponernos uno u otro tratamiento. Hay personas a las que es más fácil hipnotizar que a otras, existiendo incluso algunas a las que no se les puede hacer entrar en este estado. Depende de muchas variables, pero no de la inteligencia o credulidad de las personas, siendo ésta una creencia errónea muy extendida.

¿Es una técnica mágica que sirve para todo?

Ni mucho menos, pero esto no quiere decir que no sea eficaz. Como todo, usada de la manera adecuada y en situaciones que lo requieran, puede ser muy útil.
Hay que desconfiar, por tanto de quienes la vendan como una cura para todo, al igual que desconfiamos de aquel anuncio en el que nos prometen la pastilla mágica que curará todos nuestros males.








lunes, 22 de junio de 2015

¿Por qué me sigue afectando lo que pasó?: el estrés postraumático

El trastorno de estrés postraumático se define como la exposición a un acontecimiento traumático durante el cual se se experimenta temor, desamparo u horror, que posteriormente se revive a través de recuerdos y pesadillas.

¿Por qué tipo de acontecimientos puede desarrollarse es tipo de trastorno?

Tenemos muy interiorizado el que se de en personas que han pasado por una guerra o una violación, pero también se puede dar en accidentes de tráfico, atracos, catástrofes naturales, e incluso la muerte de un ser querido.

En general son situaciones que para nosotros han sido traumáticas, en las que vemos que nuestra vida o la de la otra persona ha corrido peligro.



¿Todo el mundo después de una situación así experimenta un trastorno de este tipo?

No, no todo el mundo lo desarrolla. Hay personas que han pasado por situaciones muy negativas y este tipo de trastorno no se ha desarrollado.



¿Por qué se caracteriza?
  • Se reexperimenta el acontecimiento a través de recuerdos y pesadillas.

  • Estos recuerdos reaparecen de súbito, volviéndose a revivir lo pasado con gran intensidad (son los llamados flashbacks).

  • Se evita cualquier situación o cosa que les recuerde al trauma vivido ( por ejemplo, evitar montar en coche si se ha tenido un accidente).

  • Embotamiento emocional, es decir, evitación de emociones intensas, tanto positivas como negativas por miedo a que éstas puedan volver a traer recuerdos de aquello que les causó el trauma. Se puede dar además una sensación de desapego frente a los demás, desesperanza respecto al futuro, restricción de la vida afectiva ( por ejemplo, incapacidad para tener sentimientos de amor)...etc


  • Sobreactivación, caracterizada por: problemas para conciliar o mantener el sueño, irritabilidad o ataques de ira, dificultad para concentrarse, ataques de ira o respuestas exageradas al sobresalto.

¿Empieza inmediatamente después de del suceso traumático o puede pasar más tiempo hasta que se dé?

Se suele desarrollar después del suceso, pero pueden pasar meses después de éste y empezar a darse entonces. Por lo general esto suele coincidir con la exposición a algo que nos recuerde lo ocurrido. Por ejemplo, si me han atracado en una calle oscura, al volver a pasar por esa calle en concreto, o al pasar por una calle sin luz.


¿Hasta que punto es normal? ¿Cuándo debo empezar a preocuparme?

Después de un acontecimiento de este tipo, es muy común que se den este tipo de síntomas. Lo ideal es buscar apoyo en personas de nuestro entorno y hablar de lo ocurrido de manera que lo podamos ir elaborando y convertirlo en un mal recuerdo, pero que no nos pueda hacer daño. Si pasa un tiempo y los síntomas van bajando y desapareciendo por sí solos, no hay de qué preocuparse.

Sin embargo, si éstos síntomas duran más de un mes o si tienen una intensad muy elevada llegando a afectarnos demasiado, es recomendable el acudir a un psicólogo que nos pueda ayudar a afrontarlo y a que no nos pueda afectar en nuestro día a día, ya que es muy poco probable que desaparezca solo, más bien al contrario, puede llegar a cronificarse.

lunes, 8 de junio de 2015

Ansiedad de separación: cuando mi hijo teme separarse de mi

Muchas veces nos lo podemos encontrar. Niños que manifiestan un temor elevado a quedarse solos o con personas que no son sus figuras de referencia.

Se entiende por ansiedad de separación por una preocupación irreal y persistente del niño de que algo les sucederá a sus padres u otras personas importantes en su vida, o que podría pasarle algo que los separara de ellos ( por ejemplo, que lo rapten, que se pierda...etc). 

Con frecuencia, el niño se niega a ir a la escuela o a salir de casa por miedo a separarse de sus padres. También puede ocurrir que el niño se niegue a dormir solo y que hayan aumentado el número de pesadillas que tenga.


¿Es muy común?

Se calcula que alrededor de un 4% de la población infantil lo padece. No sólo en niños pequeños, sino también en otros más mayores e incluso adolescentes.


¿Es normal que se de?

El no separarse de sus padres es una medida de defensa del niño, ya que se mantiene cerca de las personas que le van a proteger de los peligros a los que pueda encontrase. Es algo que se da en todos los niños y por lo que no hay que preocuparse.

Sin embargo, hay veces en que este miedo es desproporcionado para su edad. Así, el niño puede evitar el quedarse solo en una habitación de la casa, aunque los padres estén en la de al lado, no querer quedarse con otras personas que no sean los padres, aunque éstas sean familiares como los abuelos..etc



¿Por qué se da?

Hay varios factores que pueden haber influido en que esta ansiedad se de:

  • Déficit de aprendizaje: el niño siempre ha estado muy cerca de los padres y no se ha acostumbrado a estar sólo.

  • Experiencias traumáticas: muchas veces el fallecimiento o ingreso en el hospital de un ser querido( abuelos, padres), o un suceso estresante en su vida ( un divorcio, el comienzo del colegio) hacen que el niño tema que le pueda ocurrir lo mismo a otras personas importantes de su entorno, por lo que evita separarse de ellas.

  • Refuerzo de la evitación a quedarse sólo: las pocas veces que se le ha planteado el quedarse con otras personas se han evitado ante la ansiedad del niño. En ese el momento el niño se queda muy tranquilo, pero el miedo a estar con otros se mantiene e incluso aumenta.

¿Qué puedo hacer?

  • Si el niño manifiesta miedos a quedarse sólo, irle acostumbrando de manera progresiva. Por ejemplo, si el niño teme estar solo en una habitación dejarle 5 minutos solo , felicitarle si ha sido capaz de hacerlo e ir aumentando progresivamente el periodo de tiempo. Si lo que le da miedo es quedarse con otras personas, dejarle periodos cortos de tiempo de manera que se vaya habituando poco a poco.



  • Hay veces en que estos episodios de miedo son temporales ( sobre todo aquellos que tienen que ver con sucesos traumáticos para el niño) Aquí conviene calmarle pero no ceder en aquello que el niño quiere evitar y felicitarle después cuando se haya enfrentado a aquello que temía.

  • Sin embargo,si han pasado más de cuatro semanas en las que el niño se comporta así y empieza a afectar en su día a día ( hay niños que se niegan incluso a ir al colegio por temor a separarse de sus padres) convendría acudir a un psicólogo que nos pudiera dar pautas más específicas de cara a tratar con él.