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lunes, 3 de agosto de 2015

Niños, ¿Cómo estimularles en verano?

 A muchos padres se les plantea la misma duda a la hora de dejarles desconectar del todo de las clases o mantenerles haciendo deberes para que cojan el nuevo curso adecuadamente.

En mi opinión, hay innumerables maneras de estimular a un niño sin obligarle a estar todo el verano trabajando. Veamos algunas de ellas.
  • Fomentar la creatividad. Ahora que hay tiempo. ¿Porqué no hacer algo juntos? El tener un proyecto, el ponerse manos a la obra, el ver cómo se hace, son maneras de que el niño se estimule y vaya aprendiendo nuevas habilidades. Por otro lado, es invertir tiempo en estar con ellos y divertirse juntos. Aquí van algunas páginas donde coger ideas:


     

  • Leer.
     Muchos niños acaban odiando la lectura porque se les obliga a ello.¿Cómo nos sentiríamos si cada día nos obligaran a leer nos apeteciera o no? Al final no querríamos hacerlo, por mucho que en un principio nos gustase el libro.
    Para que un niño tenga el hábito de la lectura, en primer lugar tiene que verlo en casa. Es mucho más probable que lea si ve que sus padres lo hacen. 
    En segundo lugar, que elija qué leer ( podemos acompañarle a una librería o biblioteca si no queremos comprar el libro y que elija libremente qué le llama más la atención, qué le apetece leer y cuándo hacerlo).
    Por otro lado, podemos comentar con él el lo que está leyendo, sugerirle libros parecidos, motivarle pare para saber qué pasara al final...etc. 

     
  •  Actividades para niños: teatros, museos, talleres. Son muchas las actividades que se ofertan, basta con ver las que hay en tu ciudad. En esta página te darán muchas ideas.
 
  • Aplicaciones o juegos específicos para niños y que les permitan desarrollar, jugando diferentes capacidades. Algunas pueden ser:

    • Cut the rope
      Esta aplicación es un juego donde los niños deberán darle caramelos al dibujo protagonista que es un bicho verde. Es visualmente muy atractivo, además conforme avanza el juego el nivel de dificultad va subiendo; lo que estimula la mente de los niños. Tiene diferentes pantallas y les ayuda a recordar lugares, objetos y a resolver problemas. Esta diseñado para niños, y aunque los adultos también pueden jugarlo, te sorprenderá saber que a los niños les cuesta menos trabajo resolver los acertijos que a los adultos.
     
    • Thinkrolls  Juego de estrategia que hace que ejerciten su mente, su memoria y su capacidad lógica.
       
    Sin embargo hay que tener en cuenta que las nuevas tecnologias son sólo una herramienta y como tal hay que usarla adecuadamente. Por muy educativo que sea un juego, el niño debe hacer otras cosas, por lo que hay que limitar los tiempos que está con el juego y darle la oportunidad de hacer otras actividades. 


  • Socializar con otros niños, conocer personas nuevas, el interactuar con otros niños de su edad es beneficioso para que vayan desarrollando sus habilidades sociales y de interacción. Puede ser desde un campamento o simplemente el acompañarles al parque o a la piscina para que jueguen con los que allí están.
      


  • Dejar que se aburra. Parece un contrasentido, pero debemos darnos cuenta de que hay muchos niños que no saben divertirse solos. Están tan acostumbrados a que se les dirija y programe todo lo que tienen que hacer que no sale de ellos el hacerlo por su cuenta. Sólo cuando estamos aburridos empezamos a tener la motivación necesaria para empezar a jugar por nuestra cuenta. Si no, es mucho más fácil recurrir al adulto como siempre se ha hecho. Dejemos que creen sus propios juegos.


    En resumen, son muchas las cosas que pueden hacer. He dado algunas ideas, pero habrá muchas más. Seamos creativos también los adultos.

     Feliz verano.

martes, 28 de abril de 2015

Enuresis infantil, problemas en el control de la orina.

Se entiende por enuresis a la emisión repetida de orina involuntaria o intencionada, en lugares inapropiados, como son la cama o la ropa, en niños mayores de cinco años, edad en la que se supone que el niño ya ha desarrollado un control urinario.

Si bien es un problema que se puede esconder o mitigar mediante pañales o empapadores en la cama, conviene el prestarle la atención necesaria y solucionarlo, de manera que la calidad de vida del niño mejore. Así, es muy desagradable para cualquiera el dormir fuera de casa y tener que llevar pañal, o el estar cambiando las sábanas cada noche, junto con el impacto negativo para la autoestima del niño que ello supone.

Aquí doy algunas claves acerca de este problema:

¿Cuándo debo empezar a preocuparme?

Hay que tener en cuenta el desarrollo normal del niño. Así, el control de la orina se va desarrollando entre los tres y los cinco años de edad. Es a partir de esta edad cuando debemos considerar que hay un problema. Asimismo, hay que tener en cuenta que las niñas suelen adquirir este control más rápido que los niños, existiendo un desfase que puede ir desde sólo unos meses hasta los dos o tres años.




¿Que tipos de enuresis existen?

Se puede distinguir entre:
  • Primaria: el niño o niña no ha llegado nunca a aprender del todo a controlar sus esfínteres. Suele relacionarse con factores de aprendizaje y problemas fisiológicos o del desarrollo.
  • Secundaria: el niño o niña ha llegado a controlarse durante un periodo mínimo de seis meses y luego vuelve a descontrolarse. Suele asociarse a problemas emocionales o sucesos estresantes.

Asímismo, en función del momento en que se produzca se habla de :
  • Nocturna: se produce sólo por la noche
  • Diurna: se produce sólo durante el día
  • Mixta: hay episodios de incontinencia tanto durante el día como durante la noche.

¿Qué factores pueden contribuir a que se de?

  • Factores fisiológicos: se ha hablado de factores tales como una hiperactividad del detrusor (es el músculo que controla la micción), una sobreproducción de orina durante la noche o la existencia de un sueño excesivamente profundo o de dificultades para despertar ante la sensación de vejiga llena.
  • Factores genéticos: diferentes estudios han demostrado que en aproximadamente el 75% de todos los casos existe un familiar biológico de primer grado con antecedentes de enuresis.
  • Factores de aprendizaje: la existencia de pautas inadecuadas o la presencia de circunstancias adversas que hayan dificultado el aprendizaje de dichas pautas.

¿Qué evolución tiene?

Por lo general, en casos de enuresis leve o moderada van mejorando con la edad, llegando incluso a desaparecer. Sin embargo en los casos más severos puede llegar a haber incluso un repunte si no se trata adecuadamente.
De igual modo, la enuresis secundaria, más asociada a sucesos estresantes o problemas emocionales, es mucho más difícil que desaparezca con la edad si no se tratan primero dichos problemas.

¿Qué hacer?

En estos casos lo recomendable es en primer lugar una evaluación médica, de cara a comprobar si existe alguna anomalía de tipo urológico o neurólogico.
Una vez visitado al pediatra y eliminada la posibilidad de un problema médico conviene acudir a un psicólogo, de manera que pueda evaluar que causas están influyendo en que éste problema se haya producido y se mantenga y pueda dar las pautas adecuadas de tratamiento.

jueves, 12 de marzo de 2015

Terrores nocturnos

¿Qué son? 
 
Es un trastorno frecuente en niños pero que, sin embargo, es bastante desconocido. De hecho, se calcula que entre el 30% y el 40% de los niños han tenido al menos un episodio en su vida.

Consisten en despertares bruscos en los que el niño pasa de estar profundamente dormido a incorporarse en la cama, gritando y con sudores, taquicardia, hiperventilación...etc. A pesar de tener los ojos abiertos, el niño no responde, tardando varios minutos hasta que llega a despertarse . Si lo hace, se encontrará desorientado y confuso. A la mañana siguiente lo normal es que no recuerde lo ocurrido o, si lo hace, sean recuerdos muy vagos y poco elaborados.

Por los general los padres se llegan a preocupar mucho, ya que ven al niño muy asustado y son incapaces de despertarlo, encontrándose impotentes hasta que el niño poco a poco se calma.

¿En qué se diferencian de la pesadillas?:

  • Se producen en el primer tercio de la noche, frente a las pesadillas, que lo han en la segunda mitad.

  • El niño se despierta llorando, gritando y vocalizando. Con las pesadillas las vocalizaciones, si existen, son silenciosas.




  • Hay una intensa activación fisiológica: sudor, aumento de la frecuencia cardíaca, dilatación de la pupila. Con las pesadillas esta activación es moderada.

  • El niño llega a incorporarse en la cama, con una actividad motora y agitación. En una pesadilla el niño puede llegar a incorporarse en la cama, pero los movimientos son ligeros o ausentes.

  • El niño tiene dificultades para responder al entorno. Si se despierta se encontrará desorientado y confuso. En una pesadilla el niño despierta fácilmente y responde al entorno.

  • Al día siguiente o no recuerda nada o si lo hace, será de manera muy difusa. Con las pesadillas se recuerda mejor el contenido

  • Son mucho menos frecuentes que las pesadillas.


¿A qué pueden deberse?

La teoría más aceptada es que se deban a situaciones de ansiedad que el niño pueda haber tenido durante el día. Así, el estrés físico o emocional en el niño incrementan su probabilidad de ocurrencia. De hecho, la aparición de éstos muchas veces coincide con situaciones traumáticas recientes, como la muerte de un familiar, la separación de los padres, o la hospitalización del niño, por ejemplo.
Por otro lado, se ha visto que existe una predisposición mayor de que ocurran si existen antecedentes en la familia.



¿Cómo actuar?

Hay que tener en cuenta que, en sí, no son nada grave y que por lo general tienden a desaparecer con la edad. Cuando ocurra, lo ideal es tranquilizar al niño y hacer que se vuelva a dormir.
Cuando veamos que estos episodios se dan con una frecuencia elevada o cuando observemos que el niño tenga otros problemas que hagan que su nivel de ansiedad aumente, será el momento de acudir a un especialista que nos pueda aconsejar de que manera afrontarlo.

jueves, 26 de febrero de 2015

Duelo en niños

Nunca es fácil la pérdida de un ser querido. Es una situación a la que nunca nos gustaría enfrentarnos y de la que nos gustaría proteger siempre a cualquier niño. Sin embargo, estas situaciones son siempre inevitables y nos podemos encontrar con dudas acerca de cómo actuar con ellos para que le situación les afecte lo menos posible.

¿Cuál es la mejor manera de actuar?¿Qué decirles, cómo explicárselo? Aquí doy algunas pautas que pueden ayudarnos:

  • Ser completamente honesto.
    Muchas veces en un intento por evitar al niño sufrimiento evitamos el contarle lo ocurrido. No podemos apartarle de la realidad que está viviendo. Los niños perciben que algo pasa y afecta a los adultos. Cuanto mejor lo entiendan, más fácil será para ellos.

  • ¿Cuándo y cómo dar la noticia?
    Aunque resulte doloroso, conviene dar la noticia lo antes posible, de cara a que los niños entiendan la situación. Conviene hablar claro y evitar metáforas o eufemismos que puede que se tomen demasiado literalmente ( por ejemplo, frases como “el abuelito está dormido y ya no va a despertar”, que puede hacer que el niño tenga miedo de dormirse o “tu hermanita era demasiado buena y se ha ido al cielo”, que puede provocar cierta confusión acerca de si portarse bien es bueno o malo).


  • Explicar cómo ocurrió la muerte.
     
    Conviene hacerlo con pocas palabras y de manera sencilla y adaptada a su edad. Puede ser útil el recalcar que las personas fallecen si son muy, muy , muy , muy mayores o han estado muy, muy, muy, muy enfermas. El énfasis en los muchos "muy" hacen que el niño pueda diferenciar entre ser mayor y ser anciano o el estar un poco enfermo o con una enfermedad grave.

  • ¿Qué podemos decirles si nos preguntan el por qué?.

    Es bueno que los niños entiendan que todos los seres tienen que morir algún día y que le ocurre a todo el mundo. Puede ayudar el hacer referencia a momentos en la vida cotidiana en los que la muerte está presente ( con animales o plantas, con ejemplo).
    En su fantasía pueden creer que algo que pensaron o dijeron causó la muerte ( frases como por ejemplo: “quiero que te vayas” “no te quiero”..etc), provocándoles muchos sentimientos de confusión o culpa. Hay que dejarles claro que no tuvieron nada que ver con ello.

  • Permitir que participe en los ritos funerarios.
        Es bueno darle la oportunidad, si así lo desea (nunca hay que obligarle a que haga algo    que no quiera), de participar en el velatorio, el funeral, el entierro...eso sí, es aconsejable el explicarle con antelación que es lo que se va encontrar y el porqué de esos ritos.

  • Animarle a expresar lo que siente.
Los niños viven emociones intensas tras la pérdida del ser querido. Si la familia acepta y valida estos sentimientos, les será más fácil expresarlos.


  • Mantenerse física y emocionalmente cerca del niño.
Permitirle estar cerca, abrazos, caricias, besos..., harán que nos noten cercanos y que les demos más seguridad. Es bueno decirles que aunque estemos muy tristes por lo ocurrido vamos a ocuparnos de él lo mejor posible.


Síntomas y señales de alerta

Es inevitable el que durante un periodo de tiempo estén más afectados, al igual que nos ocurre a los adultos. Sin embargo, conviene estar atento a algunos signos de alerta tales como:

  • Exceso de llanto durante periodos prolongados.

  • Rabietas frecuentes y prolongadas.

  • Apatía e insensibilidad.

  • Un periodo prolongado en el que el niño pierde interés por los amigos y actividades que solían gustarle.

  • Frecuentes pesadillas y problemas de sueño.

  • Miedo a quedarse solo.

  • Comportamiento infantil durante un tiempo prolongado (por ejemplo, hacerse pis, hablar como un bebé, pedir comida a menudo...)

  • Frecuentes dolores de cabeza solos o acompañados de otras dolencias físicas.

  • Imitación excesiva de la persona fallecida y expresiones repetidas de la voluntad de reencontrarse con él/ella.

  • Importantes cambios en el rendimiento escolar o no querer a ir a la escuela.

Todos ellos son síntomas que se pueden dar en un proceso de duelo normal. Sin embargo, la presencia prolongada de alguno o varios de estos signos puede indicar la existencia de una depresión o de un sentimiento de dolor sin resolver. Si esto es así, conviene pedir ayuda a un profesional para que valore la situación, facilite la aceptación de la muerte y asesore a la familia en el proceso de duelo.

miércoles, 28 de enero de 2015

Niños: cuando la hora de irse a la cama es un problema

El dormir es una actividad fundamental en el ser humano. Una buena higiene de sueño nos va a permitir el poder desarrollar las actividades del día de una manera adecuada y poder disfrutar de ellas plenamente. Sin embargo, ocurre que muchas veces los niños pueden tener problemas en este ámbito, desesperándose los padres a la hora de conseguir que se duerman.

Aquí van una serie de consejos que pueden ayudar a que el niño duerma mejor:
  • Tener siempre los mismos horarios de sueño, y asegurarnos que duerman el número de horas necesario. Así:

    • De 6 a 8 años, lo recomendable es que duerman 11 horas.

    • De 9 a 11años, serían 10 horas.

    • De 12 en adelante, 9 horas.

    De esta manera nos aseguramos de que el niño esté descansado y pueda rendir y disfrutar totalmente al día siguiente. Si cumplimos unos horarios fijos a la hora de dormirse e irse a la cama, es mucho más fácil que el niño entre en esa rutina.
  • Es bueno una media antes de irse a dormir, llevar a cabo actividades que inciten al sueño. Ello implica actividades tranquilas y que no activen al niño, como puede ser hacer un puzzle, un dibujo, leer un cuento juntos...etc. Nuestro cuerpo de manera natural empieza a sentir sueño cuando va notando que la luz disminuye. Es por ello que actividades como ver la televisión o jugar con la consola o la tablet, con pantallas iluminadas, van a hacer que el niño se active más en lugar de relajarse.

  • Una vez sea la hora de dormir, se recomienda el seguir siempre las mismas rutinas, que vayan indicando a nuestro cerebro que es la hora de dormir: despedirse, lavarse los dientes, leer un cuento o que le cuenten uno en la cama...etc.


  • En ocasiones, ses muy frecuente que algunos niños estén durante un buen rato haciendo llamadas al adulto para diversas necesidades ( sed, ir al baño..etc) por lo que el padre o la madre hacen continuos viajes a la habitación del niño. Aquí es aconsejable el anticiparse a todas estas demandas, incluyendo, por ejemplo el ir al baño antes de irse a la cama como una de sus rutinas. O tener un vaso o una botella pequeña al lado de la cama para que pueda beber si tiene sed ( no es recomendable que beba mucho liquido, ya que si no, tendrá que despertarse varias veces para ir al baño durante la noche). Al niño se le dirá que una vez se haya dormido, no se va acudir más, y que si quiere algo, lo tiene al alcance de su mano.

  • Hay veces que se mete al niño en la cama de los padres tras una pesadilla, o algo negativo que le haya pasado ese día. De manera puntual no hay ningún problema, pero si acostumbramos al niño a que duerma con nosotros en la cama, luego va a ser más difícil el que él pueda volver a dormir solo en su cama.

  • Muchos niños tienen miedos que les impiden dormir con tranquilidad. Ante esto, en primer lugar: 

    • No reirse ni ridiculizar sus miedos. Aunque a nosotros nos pueda parecer gracioso, para ellos es algo muy importante. 


    • Podemos enseñarles afrontarlos, mediante juegos durante el día que les resten importancia Por ejemplo, “cazar” al monstruo (habiendo escondido un uguete por algun lugar de la casa), explorar habitaciones en penumbra(haciendo una búsqueda del tesoro) es decir, asociar algo divertido a aquello que les da miedo...etc enseñándole como no pasa nada.(en esta entrada de miedos en Halloween doy algunas pautas más).

    • Por último, el acercarles de manera gradual a que puedan dormir sólos y a oscuras. Así al principio pueden dormirse con la luz del pasillo encendida, con una luz de noche o con el padre o la madre en la habitación, para luego ir retirando de manera gradual estos apoyos.

    Hay que tener en cuanta que esto son pautas generales. Si vemos que el miedo persiste o que no está proporcionado (esta entrada ofrezco más información), sería aconsejable el acudir a un especialista que nos pudiera aconsejar de manera más específica.

    Espero que estas pautas ayuden a dormir a toda la familia. ¡Felices sueños!

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Problemas de alimentación en niños

Muchas veces, la hora de las comida con los niños pueden convertirse en un momento desagradable tanto para padres como para el propio niño. Por un lado, el niño aprende a asociar la comida con un momento desagradable del día, mientras los padres se desesperan buscando nuevas estrategias para conseguir que éste coma.

Aquí van una pautas generales que pueden ayudar a que este momento sea más agradable

  • Muy importante, armarnos de paciencia y no perder la calma. El que adquieran los hábitos que queremos es una carrera de fondo, en la que debemos mantenernos constantes en el objetivo que nos hayamos marcado. No se puede pretender conseguir todo en un día.

  • Es importante ir introduciendo poco a poco alimentos nuevos en su dieta, acostumbrándole a que pruebe de todo. Hay que prestar atención a la conducta que vean en los padres, ya que tenderán a imitarles. Si papá o mamá no comen nunca pescado es difícil que se convenza al niño para que éste lo coma.


  • Hacernos a la idea de que el que coma cosas nuevas o que adquiera la habilidad de comer solo va llevarnos su tiempo, los atajos nunca son buenos. Si estamos intentando, por ejemplo, que pase a comer comida sólida, pero le trituramos todo porque se lo come más rápido, estamos haciendo que cada vez le sea más difícil el dar el salto a lo sólido. Lo mismo ocurre si le damos de comer en vez de dejar que practique con los cubiertos. Vamos más rápido, pero nunca aprenderá a usarlos.

  • Parece de sentido común, pero muchas veces se nos olvida. El niño debe llegar con hambre a la hora de la comida. Si antes ha comido cualquier otra cosa, es muy difícil que coma aquello que nosotros queremos. Si tiene “chuches” o caramelos, que las tome después de haber comido, de manera que las vea como una recompensa. Así, también evitamos que las coma en exceso, ya que tendrá mucha menos hambre.


  • Si hay un alimento que rechaza, podemos condicionar algo que le guste mucho a la ingesta previa de dicho alimento. Por ejemplo, si no le gusta el puré pero le encanta el yogur, le dejaremos probar una cucharada de yogur cuando haya comido una de puré, para posteriormente ir aumentando las cucharadas de puré necesarias para conseguir el yogur.

  • Es importante prestar atención a aquello que queremos que se repita, ya que por lo general solemos hacer todo lo contrario. Así, cuando está comiendo estamos haciendo otras cosas y cuando no come es cuando estamos encima de él. Lo más útil es recordarle con voz tranquila cuando no lo esté haciendo que tiene que comer (y no prestándole mayor atención después) y cuando lo haga, reforzarle con halagos, hablando con él....etc.


Si observarnos que los problemas persisten, y tras haber descartado una causa médica que haga que éstos existan, un profesional puede ayudarnos.
Un psicólogo puede evaluar al niño de manera individual y elaborar una serie de pautas más específicas que permitan a los padres saber cómo enfrentarse a estas situaciones, de modo que las comidas vuelvan a ser algo placentero para todos, y no una continua lucha.

viernes, 31 de octubre de 2014

Niños en Halloween. Cómo superar sus miedos

Aunque gran parte de los niños celebraron esta fiesta en sus colegios y guarderías ayer, hoy es la noche de Halloween, y todas las calles se llenarán de "terroríficos monstruos" y "seres horripilantes"

La fiesta de Halloween cada vez es más popular, instaurándose y celebrándose por gente de todas las edades. Está claro que los que más la pueden disfrutar son los niños, disfrazándose y consiguiendo caramelos. 
Sin embargo hay muchos de ellos que no la disfrutan por el miedo que les produce, pasando de ser algo agradable a algo terrorífico.


¿Qué podemos hacer en estos casos?

  • En primer lugar, hay que tener en cuenta la edad del niño. A partir de los 3 años de edad es muy normal que el miedo a las personas disfrazadas se de, manteniéndose hasta los 5 años. Es un miedo normal en el niño, y que con la edad irá desapareciendo. 

  • Sin embargo, aunque sea un miedo normal, podemos irle animando, poco a poco, y nunca forzándole, a que se vaya acercando , mediante juegos, dibujos para pintar, actividades divertidas ( una muy fácil es vaciar una calabaza y poner una vela dentro, por ejemplo) películas adaptadas a su edad, canciones.... 

  • Es importante no reírnos del miedo que éste pueda tener, por muy ridículo que nos parezca. Eso sólo aumentará la inseguridad y ansiedad del niño. Tenemos que hacerle ver que nos tomamos en serio su ansiedad y transmitirle mediante nuestra actitud tranquila el mensaje de que aunque no hay nada que temer, vamos a ayudarle a que se de cuenta por si mismo.

  • No obligarle a exponerse a lo que a nosotros mismos nos da miedo. El adulto actúa de modelo para el niño, actuando éste en consecuencia de lo que vea en los mayores.

  • Irle reforzando mediante halagos, caricias, abrazos, besos... todos aquellos avances que pueda hacer, haciéndole ver lo orgullosos que estamos de lo que ha hecho.

  • Por último no forzarle a hacer nada que no quiera hacer. Dejemos que elija si quiere o no disfrazarse, de qué quiere hacerlo... hay a quien le gusta pasar miedo y a quien no, debemos respetarlo.

De nosotros depende que supere bien su miedo o que éste se mantenga. Si el miedo que vemos en el niño nos preocupa, ya sea por edad o por que sea desproporcionado,  pinchando aquí puedes encontrar más información.

Ya sólo queda decir ¡Feliz halloween!

martes, 28 de enero de 2014

¿Qué es la depresión posparto?

Se considera una depresión posparto a aquella depresión que se manifiesta después de haber tenido un hijo, principalmente durante los tres primeros meses.
Se presenta en un 10, 15% de las mujeres que dan a luz, puede que incluso más, pero son muchas las que ocultan su malestar y no buscan ayuda, por lo que su prevalencia puede ser mayor

No hay una única causa, pero si que hay factores que pueden influir en su génesis y desarrollo
  • Cambios biológicos: después del parto, caen bruscamente niveles de hormonas tales como la progesterona y los estrógenos. Aunque no es la única causa, si que puede ser uno de los factores que influyan.

  • Cambios físicos: muchas veces los partos son complicados, o se han llevado a cabo cesáreas que afectan estado de la madre. Por otro lado, también puede influir el cansancio acumulado, si el bebé no permite que la madre duerma bien. A esto se pueden sumar sentimientos de inseguridad respecto al propio cuerpo después de dar a luz.

  • Cambios emocionales: hay madres que manifiestan que sintieron una “oleada de amor” la primera vez que vieron a su bebé, pero hay otras que se sienten cansadas y un poco distantes, pero que poco a poco, le van tomando cariño. Ambas maneras de reaccionar son normales, y no debemos sentirnos culpables por no haber estado a la altura de nuestras expectativas. Cada una reaccionamos a nuestra manera, y precisamente por ser nuestra manera, es la correcta.

  • Cambios sociales: la llegada de un bebé a la pareja hace que se planteen importantes cambios en ésta. Ya no hay tanto tiempo para pasarlo juntos, y se suman nuevas cargas y responsabilidades a afrontar. Por otro lado, ya no hay tanto tiempo para realizar actividades de ocio o para poder quedar con amigos.
    Además, hay que tener en cuenta que el criar un hijo es un aprendizaje, y que como tal habrá cosas que desconozcamos o que no manejemos bien del todo y con las que tengamos pedir ayuda.





Los síntomas asociados son:

  • Tristeza, desánimo durante gran parte o todo el tiempo.
  • Irritabilidad, con otros niños o incluso con tu bebé. También esta irritabilidad puede ir contra tu pareja, quien, en la mayor parte de los casos, no entenderá qué está pasando.
  • Cansancio.
  • Insomnio.
  • Pérdida de apetito.
  • Incapacidad de disfrutar con nada.
  • Pérdida del deseo sexual
  • Percepción de que es incapaz de afrontar la maternidad
  • Sentimientos de culpabilidad, inutilidad.
  • Ansiedad, preocupación.


Muchas mujeres se sienten culpables, ya que su estado de ánimo choca contra la creencia generalizada de que en esos momentos es imposible estar mal. Hay que tener en cuenta que es una reacción de nuestro cuerpo ante una situación determinada, y no debemos sentirnos mal por ella.

Ninguna madre quiere sentirse así, nadie lo hemos buscado, por lo que hay que desechar toda esa culpa que nos ahoga. De aquí se puede salir. Como cualquier otra depresión se puede tratar y hacer que desaparezca, pero para eso hay que pedir ayuda y consultar a un buen profesional.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Creo que deberías ir a un especialista pero, ¿Cómo te convenzo?

Muchas veces se nos planea la situación en la que vemos a alguien cercano a nosotros con un problema grave, al cual no sabe hacer frente o no le vemos capaces de solucionar., y que se niega  a buscar la ayuda que nosotros creemos que necesita.

¿Qué hacer en ésos momentos?¿Cómo convencer a alguien que haga algo que no quiere, para que pida ayuda?




La situación siempre es difícil y no siempre vamos a conseguir nuestro objetivo; pero aquí van algunas pautas que nos pueden ayudar:

  • Expresarle de forma tranquila y calmada nuestra preocupación; haciéndole ver que no le estamos acusando de nada, simplemente nos hemos dado cuenta de que lo está pasando mal y que pensamos que podría mejorar si busca ayuda de alguien externo.

  • Aceptar que nos podemos estar equivocando, ya que nadie somos infalibles, pero insistir en que se vea a un profesional y que sea él quien decida.

  • Ofrecer nuestro apoyo y ayuda, pero dejando claro que hay cosas en las que no puedes actuar y que quieres que reciba la mejor ayuda posible.

  • Implicar a otras personas cercanas en el proceso de manera que no sea la nuestra la única opinión la que se escuche, sino el consenso de varias personas importantes de quien lo está pasando mal.

  • Dar nuestra opinión de manera firme pero sin imponer. La decisión de acudir a un especialista es muy personal, y cada persona necesitamos nuestro espacio para poder decidir.

  • Respetar los tiempos de cada uno. Muchas veces la decisión no es cuestión de un día, sino de varias conversaciones en las que la idea se va introduciendo poco a poco hasta que es aceptada por la persona y da el paso.


    Siempre es duro el encontrarse en situaciones así, intentemos afrontarlo de la mejor manera posible; con paciencia pero sin rendirnos. Ánimo.