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miércoles, 16 de septiembre de 2015

¿Cómo ayudar a alguien con depresión?

Muchas veces me encuentro con que las personas que conviven con una persona con depresión se encuentran perdidas a la hora de cómo tratar con ellas ¿Hay que estar todo el día encima o dejarle solo? ¿Qué hacer cuando se niega a hacer nada?¿Sirve de algo enfadarme con él o ella? Aquí doy algunas pautas:

  • En primer lugar, es importante armarnos de paciencia y entender lo que está pasando la persona. Cuando estamos deprimidos no tenemos ganas de hacer nada, tareas que antes eran placenteras y hacíamos sin dificultad ahora nos suponen un esfuerzo imposible. En este enlace explico en qué consiste la depresión.

  • En segundo lugar es importante escucharle, hacerle ver que estamos ahí, para ayudarle y apoyarle en lo que haga falta, que entendemos que lo está pasando mal, pero que puede salir de ella.



  • Es importante hablar , pero no todo el tiempo de lo mal que está. En personas con depresión es muy normal el que rumíen sus preocupaciones y problemas y les cueste pensar en otra cosa. Es importante que se sientan escuchados, pero también deben centrar su atención es otros temas, y ahí si que les podemos ayudar también.

  • Tenemos que animar a la persona de manera continua y constante a que vaya haciendo cosas y moviéndose. Es lo que en consulta llamamos activación conductual. Cuando alguien está deprimido tiende a no realizar ninguna actividad, a quedarse quieto e incluso a no levantarse de la cama. Es importante que salga de casa, que haga cosas que antes le gustaban, aunque ahora no tenga ganas o no lo disfrute tanto como antes. Poco a poco, la persona deprimida se irá encontrando mejor.


  • Animar, pero sin enfadarnos. Es muy probable que la persona se niegue a salir o a hacer algo y es entendible que nos enfademos. Aquí es importante no perder la alma y volver a intentarlo más tarde. Se consiguen más cosas siendo constantes que con una gran pelea, que sólo hará que la persona con depresión se sienta peor.

  • Es importante no condicionar nuestra vida a la de la persona con depresión. En consulta he tenido muchas parejas en las que ha empezado a estar deprimido uno de los dos y ha arrastrado al otro. Si tenemos que salir, si hemos quedado con otras personas, o nos apetece hacer algo es importante que lo hagamos, animando al otro a que nos acompañe, pero no cancelando nuestros planes si el otro no quiere venir. Es mucho más fácil que se anime a salir si ve que se queda solo que si ve que nos quedamos en casa.


  • No convertirle en un inválido/a. Cuando alguien a quien queremos se encuentra mal, es muy normal que tendamos a hacerle la vida un poco más fácil, ayudándolo o haciendo sus tareas. Sin embargo , en una persona con depresión, el efecto es justo el contrario. Se sentirá mal por tener que molestar al otro y, lo que es peor, la creencia de que no es capaz de hacer las cosas cada vez se hará más y más fuerte.


  • Tener en cuenta de que aunque la persona haya cambiado, nuestro ser querido sigue ahí, debajo de capas y capas de tristeza. Es importante tenerlo en cuenta para no desesperanzarnos y seguir luchando. La depresión se puede superar y podemos volver a ser los de antes.

  • Por último, es importante que esté recibiendo el tratamiento adecuado. Si la persona no lo está recibiendo es importante el convencerlo para que lo haga ( doy algunas pautas aquí ). Si por el contrario, está acudiendo a un profesional , es importante que le preguntemos todas nuestras dudas y nos aconseje de la mejor manera de proceder.


    La Organización Mundial de la Salud publicó un vídeo que trata también este tema, de una forma muy clara.



    En definitiva. Es duro el acompañar a alguien con depresión, pero debemos ser conscientes de lo que podemos hacer y lo que no. Y si nos vemos sobrepasados, el pedir ayuda.

miércoles, 22 de julio de 2015

Indefensión aprendida. Cuando nos creemos incapaces de mejorar la situación

Existe un fenómeno en psicología llamado indefensión aprendida. ¿En qué consiste?

Fue descubierto por Martin E.P. Seligman al hacer un estudio con animales. Al aplicarles descargas ocasionales, observó que podían actuar razonablemente bien, si les era posible afrontar las descargas haciendo algo para evitarlas, como presionar una palanca.
Sin embargo, si aprendían que nada de lo que hagan les ayuda a evitar las descargas, terminaban finalmente indefensas, se rindiéndose y manifestando un equivalente animal a la depresión.


Este fenómeno también se da en humanos. Aquí podemos ver un vídeo en el que se crea este mismo fenómeno en un grupo de adolescentes.



Se observa cómo si ven que han fracasado en los dos primeros intentos de formar palabras nuevas no se verán capaces de afrontar la tercera palabra, porque por mucho que se esfuercen, no hay solución. Así, que se quedan quietos y no hacen nada, aun cuando son perfectamente capaces de hacer el ejercicio que se les pide.

Sin embargo, hay un matiz importante. Así, no influye tanto la situación en sí como la atribución que hagamos de ésta. Pongamos un ejemplo:

Antonio trabaja en una empresa desde hace tiempo. Es un trabajo fijo y estable, que le da para vivir con comodidad, pero en el que no se siente contento. Le parece un trabajo rutinario y aburrido, teniendo mucha más carga de la que es capaz de soportar. Tiene continuos enfrentamientos con su jefe, ya que no están de acuerdo a la hora de como hacer las cosas. Podemos concluir que Antonio tiene motivos para encontrarse mal. Sin embargo puede enfocarlo de dos maneras:

  • Pensar que no tiene solución, que tal y como están las cosas, le va a ser imposible el poder cambiar de trabajo y mucho menos el poder dejar el que ya tiene. Que está abocado a una vida llena de días iguales, uno detrás de otro, sin poder hacer nada para remediarlo. De modos que va de su casa al trabajo y del trabajo a casa. Como lo está pasando mal deja de quedar con la gente y de hacer cosas que le gustan. Toda su vida se reduce al trabajo y lo mal que se siente en él. Como ya ha intentado algunas cosas y no puede mejorar la situación, lo mejor es no hacer nada.



  • Reconocer que la situación no es buena, pero darse cuenta de que son muchas las cosas que puede hacer para cambiarla o mejorarla en lo posible. Así, puede darse cuenta de que su vida no es sólo su trabajo y que puede enriquecerla con cosas que le llenen y que le gusten ( su familia, amigos, aficiones...etc). También pude intentar habar con otros jefes y proponer sus ideas, aprender a decir las cosas a su jefe de la manera adecuada para que las conversaciones no acaben en una pelea, o proponer una distribución más equitativa del trabajo. 


    Darse cuenta de que aunque es complicado el cambiar de trabajo no pierde nada por intentarlo y buscar en otros sitios, que puede descubrir que es lo que se está pidiendo para el trabajo de sus sueños y estudiarlo, de cara a poder cambiar con más facilidad en un futuro, o incluso, si la situación es ya muy mala, ahorrar y dejar el trabajo que tiene para formarse en otra cosa, abrir un negocio...etc. Y sobre todo, que aunque algunas de éstas cosas no funcionen ( no le cojan en la oferta de trabajo a la que sea apuntó, por ejemplo), no significa que no puedan funcionar en otro momento ( que le cojan en una tercera empresa ) u otras que pueda probar.

El ejemplo es muy simplista pero ilustra muy bien lo que quiero explicar.

Si enfocamos la vida como en el primer punto, cada vez nos iremos deseperanzando más, siendo ésta una característica de las personas con depresión. No ven ninguna salida, se quedan quietos porque creen erróneamente que no hay solución y que hagan lo que hagan no va a servir para nada.

Sin embargo, si tenemos un afrontamiento más activo, si intentamos ver de qué manera podemos mejorar una situación ( si es que ésta no se puede solucionar) o, incluso, de que manera podemos afrontar una situación negativa, la percepción que tenemos de nosotros mismos será mucho más positiva, viéndonos capaces de afrontarla.

Está claro que no podemos garantizar que Antonio vaya a encontrar la solución perfecta en alguna de las sugerencias que he dicho, pero si que podemos decir que estará haciendo algo no ya sólo por mejorar su situación laboral, sino también su estado de ánimo.

En conclusión, no podemos evitar el tener problemas, pero si que podemos elegir cómo nos enfrentamos a ellos. Está en nuestras manos.

Jorge Bucay nos ilustra este fenómeno con un cuento. Que lo disfruteis 


miércoles, 8 de julio de 2015

Depresión infantil


Tendemos a identificar la depresión como un problema adulto, que los niños no pueden sufrir. Sin embargo, y por desgracia, los niños no están exentos de presentarlo, llegando a hablarse de que un 3% de la población infantil puede llegar a tenerla, aumentando este porcentaje con la edad.
Ya hablé de la depresión adulta en otra entrada de este blog ( puedes consultarla aquí ) , por lo que ahora voy a centrarme en la infantil.

¿Se diferencia la depresión del niño con la del adulto?

Sí, los síntomas son algo diferentes, dependiendo de la edad del niño.


¿A qué debo prestar atención?

Hay tres aspectos claves:
  1. Tristeza y pérdida de interés por cosas que antes encontraba placenteras.
  2. Esta tristeza pude no ser evidente y manifestarse por irritabilidad o explosiones de genio ante sucesos triviales,o bien insultos, peleas o derrumbarse por nimiedades
  3. Los síntomas y como se expresan, varían con la edad:
Niños pequeños, menores de seis años

  • Irritabilidad (rabietas, conductas destructivas)
  • Menos juegos con amigos
  • Problemas con las comidas
    • Pérdida de apetito
    • No ganancia de peso.
    • Pérdida de peso.
    • Engullir la comida
  • Cambios en el patrón de sueño
    • Pesadillas
    • Terrores nocturnos
    • Resistencia a irse a la cama
    • Insomnio.
  • Menos actividad física.
  • Sentimientos negativos
    • Calificarse a si mismo como “tonto”
    • Preocupación por el castigo.
    • Preocupación por el fracaso.
  • Autoagresiones
    • Arañazos
    • Golpes en la cabeza
    • Tragarse objetos

Niños mayores ( 6 a 12 años)
  • Tristeza
  • Aburrimiento
  • Problemas con las comidas ( por exceso o por defecto)
  • Problemas de sueño
  • Sentimientos negativos
    • Baja autoestima
    • Autodesprecio
  • Problemas atencionales
  • Ideas, planes e intentos de suicidio

Adolescentes (13 a 18 años)
  • Estado de ánimo triste e irritable
    • Tristeza
    • Variabilidad en el ánimo
    • Irritabilidad ( malhumor, ira y rebeldía)
  • Pasotismo
  • Problemas con la comida
    • Pérdida de apetito, pérdida de peso
    • Comer en exceso, obesidad
  • Insomnio o hipersomnia ( dormir demasiado)
  • Cansancio, fatiga, falta de energía.
  • Sentimientos negativos
    • Preocupación por la imagen corporal
    • Baja autoestima
    • Autodesprecio
  • Menos pensamiento abstracto, indecisión
  • Ideas, planes e intentos de suicidio


¿Cuándo debo empezar a preocuparme?

Los niños, al igual que los adultos tienen periodos de tiempo en los que estarán más o menos tristes por los acontecimientos de su día a día. Eso es totalmente normal y forma parte del desarrollo emocional del niño.
Sin embargo, cuando este estado se alarga en el tiempo ( más de dos semanas) conviene empezar a prestarle más atención.



¿Estos síntomas desaparecen con el tiempo?

No, si realmente el niño tiene este trastorno, con el paso del tiempo no mejorará por si solo.
Así, si la depresión no es tratada a tiempo y de la manera adecuada, ésta puede afectar al desarrollo de las habilidades sociales, emocionales , cognitivas e interpersonales del niño, y a los vínculos afectivos entre padres e hijos.


¿Qué debo hacer si sospecho que mi hijo está deprimido?

Acudir a un especialista que le pueda evaluar y tratar de la manera adecuada generando además pautas específicas para los padres, de manera que le puedan ayudar de la mejor manera posible.






martes, 28 de enero de 2014

¿Qué es la depresión posparto?

Se considera una depresión posparto a aquella depresión que se manifiesta después de haber tenido un hijo, principalmente durante los tres primeros meses.
Se presenta en un 10, 15% de las mujeres que dan a luz, puede que incluso más, pero son muchas las que ocultan su malestar y no buscan ayuda, por lo que su prevalencia puede ser mayor

No hay una única causa, pero si que hay factores que pueden influir en su génesis y desarrollo
  • Cambios biológicos: después del parto, caen bruscamente niveles de hormonas tales como la progesterona y los estrógenos. Aunque no es la única causa, si que puede ser uno de los factores que influyan.

  • Cambios físicos: muchas veces los partos son complicados, o se han llevado a cabo cesáreas que afectan estado de la madre. Por otro lado, también puede influir el cansancio acumulado, si el bebé no permite que la madre duerma bien. A esto se pueden sumar sentimientos de inseguridad respecto al propio cuerpo después de dar a luz.

  • Cambios emocionales: hay madres que manifiestan que sintieron una “oleada de amor” la primera vez que vieron a su bebé, pero hay otras que se sienten cansadas y un poco distantes, pero que poco a poco, le van tomando cariño. Ambas maneras de reaccionar son normales, y no debemos sentirnos culpables por no haber estado a la altura de nuestras expectativas. Cada una reaccionamos a nuestra manera, y precisamente por ser nuestra manera, es la correcta.

  • Cambios sociales: la llegada de un bebé a la pareja hace que se planteen importantes cambios en ésta. Ya no hay tanto tiempo para pasarlo juntos, y se suman nuevas cargas y responsabilidades a afrontar. Por otro lado, ya no hay tanto tiempo para realizar actividades de ocio o para poder quedar con amigos.
    Además, hay que tener en cuenta que el criar un hijo es un aprendizaje, y que como tal habrá cosas que desconozcamos o que no manejemos bien del todo y con las que tengamos pedir ayuda.





Los síntomas asociados son:

  • Tristeza, desánimo durante gran parte o todo el tiempo.
  • Irritabilidad, con otros niños o incluso con tu bebé. También esta irritabilidad puede ir contra tu pareja, quien, en la mayor parte de los casos, no entenderá qué está pasando.
  • Cansancio.
  • Insomnio.
  • Pérdida de apetito.
  • Incapacidad de disfrutar con nada.
  • Pérdida del deseo sexual
  • Percepción de que es incapaz de afrontar la maternidad
  • Sentimientos de culpabilidad, inutilidad.
  • Ansiedad, preocupación.


Muchas mujeres se sienten culpables, ya que su estado de ánimo choca contra la creencia generalizada de que en esos momentos es imposible estar mal. Hay que tener en cuenta que es una reacción de nuestro cuerpo ante una situación determinada, y no debemos sentirnos mal por ella.

Ninguna madre quiere sentirse así, nadie lo hemos buscado, por lo que hay que desechar toda esa culpa que nos ahoga. De aquí se puede salir. Como cualquier otra depresión se puede tratar y hacer que desaparezca, pero para eso hay que pedir ayuda y consultar a un buen profesional.

martes, 12 de noviembre de 2013

¿Sabemos realmente qué es la depresión?

Es mucho lo que se ha escrito sobre este trastorno del estado de ánimo, siendo uno de los términos psicológicos que más han llegado a la calle, introduciéndose en nuestro lenguaje coloquial. Quiénes no hemos oído hablar a alguien comentando lo deprimido que estaba por el final de las vacaciones o por un mal día.

Sí que es verdad que siempre ayuda a dar visibilidad a las personas que la padecen el que el resto de la sociedad la conozca, pero tal y como se utiliza algunas veces, se puede caer en el error de trivializar algo que es grave, oscuro y demoledor, tanto para las personas que la padecen como para su familia y entorno.

Todos podemos estar bien o mal a lo largo del día, ya que en el transcurso de nuestra vida cotidiana nos enfrentaremos tanto a buenos como a malos momentos, sintiéndonos mejor o peor. El que nos haya ocurrido algo malo y estemos tristes por ello no significa que estemos deprimidos, sino que es una reacción normal a una situación negativa y como tal debe ser tratada.

Entonces ¿Cuando se puede hablar de que una persona esté deprimida? Se puede hablar de depresión cuando esa tristeza se alarga en el tiempo (en el DSM se habla de un mínimo de 2 semanas) y cuando aparecen además alguno de los siguientes síntomas:

  • Desgana a la hora de hacer cosas que antes nos gustaban junto con pérdida de la capacidad de disfrute de éstas (por ejemplo, si antes nos encantaba pasear, ahora o somos capaces de disfrutar de ello).
  • Problemas de sueño, pueden deberse tanto a dormir demasiado como a problemas de insomnio.
  • Pérdida de energía, enlentecimiento o agitación psicomotora. (nos movemos muy lentamente o no podemos estarnos quietos).
  • Disminución de la capacidad de concentración, así no somos capaces de leer, coser, ver la televisión..etc durante mucho tiempo seguido.
  • Sentimientos de inutilidad o culpa.
  • Pensamientos acerca de la muerte o ideas de suicidio.


En este video explicativo de la OMS se explica cuales son los síntomas de la depresión, comparándolos con la presencia de un gran perro negro, dándonos una visión bastante realista de lo que puede ser el estar deprimido.



El estar deprimido no es algo que podamos decidir, no estamos mal "porque queremos" , ni somos más débiles o peores personas por encontrarnos así; la depresión es algo que nos viene debido a múltiples factores y de la que es complicado salir si no se sabe cómo.

En cualquier caso, ante la duda, la mejor opción es recurrir a un especialista, que te podrá  hacer un diagnóstico adecuado y aconsejar acerca del mejor tratamiento para mejorar y volver a estar bien.

¿Que pierdes por intentarlo?





lunes, 23 de mayo de 2011

¿Por qué estoy triste?

Hay muchas respuestas para una misma pregunta, y ésta es una de aquellas preguntas para las que cada uno de nosotros tenemos una respuesta diferente, porque cada uno de nosotros somos diferentes.
Pero también es verdad que muchas veces no sabemos de donde proviene esa tristeza interior, que todo lo abarca, que nos impide disfrutar de las cosas, que nos vuelve todo cada vez más dificil.Ni tampoco sabemos porque nos cuesta concentrarnos, porqué ahora dormimos durante todo el día o apenas dormimos nada
Y es que llega un momento en que se nos hace complicado hasta el levantarnos de la cama, porque sabemos, porque sentimos que ya nada merece la pena, que no vamos a ser capaces de afrontar el nuevo día...
No, no nos dejemos engañar por nuestras mentiras. Lo que acabo de describir es lo que puede sentir una persona con depresión (no alguien que en un momento determinado está más triste, no banalicemos el término, por favor).
Es cierto que se pasa muy mal es cierto que la esperanza de estar mejor desaparece bajo el peso de la tristeza, y que apenas recordamos ya el momento en que estábamos bien y éramos capaces de reirnos de manera sincera.
Pero lo que también es cierto, y esto tenlo muy en cuenta, es que de esto se puede salir, que hay gente que lo ha hecho y que tú también lo harás.



Octavio Paz : Acabar con todo

Dame, llama invisible, espada fría,
tu persistente cólera,
para acabar con todo,
oh mundo seco,
oh mundo desangrado,
para acabar con todo.

Arde, sombrío, arde sin llamas,
apagado y ardiente,
ceniza y piedra viva,
desierto sin orillas.

Arde en el vasto cielo, laja y nube,
bajo la ciega luz que se desploma
entre estériles peñas.

Arde en la soledad que nos deshace,
tierra de piedra ardiente,
de raíces heladas y sedientas.

Arde, furor oculto,
ceniza que enloquece,
arde invisible, arde
como el mar impotente engendra nubes,
olas como el rencor y espumas pétreas.
Entre mis huesos delirantes, arde;
arde dentro del aire hueco,
horno invisible y puro;
arde como arde el tiempo,
como camina el tiempo entre la muerte,
con sus mismas pisadas y su aliento;
arde como la soledad que te devora,
arde en ti mismo, ardor sin llama,
soledad sin imagen, sed sin labios.
Para acabar con todo,
oh mundo seco,
para acabar con todo.