Mostrando entradas con la etiqueta Niños. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Niños. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de octubre de 2015

¿Heredarán mis hijos mis problemas psicológicos?

Muchas de las personas que han acudido a consulta, han tenido la misma duda. Si ellos tienen un problema psicológico, sea de la clase de sea, ¿Es posible que se lo hayan transmitido a sus hijos? ¿Lo pasarán ellos tan mal como lo están pasando ellos ahora?

Es una duda perfectamente lógica, si se tiene en cuenta que nuestros hijos heredan otras muchas características. La respuesta no es fácil ni sencilla, ya que son muchos factores los que influyen:

Genética

Es indudable, compartimos la mitad de nuestros genes con nuestros hijos pero, ¿Hasta que punto influyen?. 
 
 En primer lugar, hay que tener en cuenta que no se han encontrado genes individuales que den lugar a trastornos psicológicos concretos. Es decir, no hay un gen de la depresión o un gen de la ansiedad que de lugar a un trastorno. Más bien se habla de un efecto poligénico, es decir, la interacción de muchos genes, y teniendo que darse todos para que el problema se manifieste. Luego no es tan fácil como heredar el color de ojos o de pelo.


En segundo lugar, hay que tener en cuenta que aunque tengamos la misma carga genética, no tenemos porqué desarrollar ese trastorno. Así, se han hecho estudios con gemelos homocigóticos ( que comparten el mismo ADN) encontrándose que aún compartiendo la misma carga genética había menos de un 50% de posibilidades de que si un hermano tuviera un trastorno psicológico, el otro también lo tuviera.

En conclusión, la genética influye, pero no es un factor determinante.


Ambiente

Hay que tener muy en cuenta el ambiente en el que crece y se desarrolla el niño. Así, un entorno familiar estable en el que pueda desarrollar un apego seguro y en el que el niño pueda desarrollarse de la manera adecuada van a influir sobremanera en la fortaleza psicológica de éste.




Se entiende por un ambiente estable en que la familia sea funcional, y le permitan tener una seguridad respecto al futuro y una rutina adecuada en su día a día.


Aprendizaje

Por otro lado, el niño va aprendiendo maneras de comportarse y de afrontar problemas, de superar miedos, de comunicarse con los demás...etc en función de lo que observa de los adultos. Así, no es malo que nuestro hijo nos vea nerviosos o tristes, sino ques nos vea  afrontarlo de la manera adecuada, de manera que lo pueda hacer igual en un futuro cuando también esté así.

 Actuamos como modelos de nuestros hijos, enseñándoles como actuar y comportarse. Si queremos que no se agobie por los problemas, pero nosotros hacemos lo mismo cuando tenemos uno, va a ser difícil que lo consiga.

Además, si permitimos que el niño vaya aprendiendo y se vaya enfrentando de la manera adecuada a los problemas, reduciremos bastante la posibilidad de que tenga algún problema en el futuro.



Modelo diatésis - estrés

Este modelo explica la interacción entre nuestra heredabilidad y el ambiente en el que nos enfrentamos.

Todos tenemos una tendencia heredada a expresar ciertos rasgos o comportamientos, lo que podemos llamar diátesis o vulnerabilidad. Si le sumamos cierto nivel de tensión o estrés, es cuando esa tendencia se da. Así, cuanto mayor sea esa vulnerabilidad, menos cantidad de estrés necesitamos para que se desarrolle el problema.



Hay que tener muy en cuenta que tener una vulnerabilidad en particular no significa que se desarrolle el trastorno asociado. Cuanto menor sea la vulnerabilidad, mayor tendría que ser la tensión de vida necesaria para generar ese trastorno.Así , puede haber personas con cierta tendencia a tener problemas de una clase, pero al enfrentarse a una vida sin estresores no llegar a desarrollarlos nunca y viceversa.


Conclusión

Aunque nuestros hijos puedan haber heredado esa cierta vulnerabilidad, tenemos muchas herramientas para evitar que sufran en un problema en el futuro:
  • En primer lugar, no dando por hecho que va a ocurrir y va a ser inevitable, porque no es así.

  • Dándoles un ambiente estable en el que se puedan desarrollar de la manera adecuada.
     
  • Ejerciendo de modelos adecuados a la hora de controlar y mantener a raya a sus vulnerabilidades. Así, si por ejemplo, los padres son personas nerviosas pero controlan la ansiedad y enseñan a sus hijos a controlar ese nerviosismo, es muy poco probable que esos niños tengan algún problema de ese tipo en el futuro.



  • Preocupándose de la manera adecuada, sin dramatizar y poniendo remedio cuando veamos los primeros síntomas.
    Cualquier problema psicológico si se trata nada más empezar es mucho más fácil de afrontar y solucionar.

lunes, 3 de agosto de 2015

Niños, ¿Cómo estimularles en verano?

 A muchos padres se les plantea la misma duda a la hora de dejarles desconectar del todo de las clases o mantenerles haciendo deberes para que cojan el nuevo curso adecuadamente.

En mi opinión, hay innumerables maneras de estimular a un niño sin obligarle a estar todo el verano trabajando. Veamos algunas de ellas.
  • Fomentar la creatividad. Ahora que hay tiempo. ¿Porqué no hacer algo juntos? El tener un proyecto, el ponerse manos a la obra, el ver cómo se hace, son maneras de que el niño se estimule y vaya aprendiendo nuevas habilidades. Por otro lado, es invertir tiempo en estar con ellos y divertirse juntos. Aquí van algunas páginas donde coger ideas:


     

  • Leer.
     Muchos niños acaban odiando la lectura porque se les obliga a ello.¿Cómo nos sentiríamos si cada día nos obligaran a leer nos apeteciera o no? Al final no querríamos hacerlo, por mucho que en un principio nos gustase el libro.
    Para que un niño tenga el hábito de la lectura, en primer lugar tiene que verlo en casa. Es mucho más probable que lea si ve que sus padres lo hacen. 
    En segundo lugar, que elija qué leer ( podemos acompañarle a una librería o biblioteca si no queremos comprar el libro y que elija libremente qué le llama más la atención, qué le apetece leer y cuándo hacerlo).
    Por otro lado, podemos comentar con él el lo que está leyendo, sugerirle libros parecidos, motivarle pare para saber qué pasara al final...etc. 

     
  •  Actividades para niños: teatros, museos, talleres. Son muchas las actividades que se ofertan, basta con ver las que hay en tu ciudad. En esta página te darán muchas ideas.
 
  • Aplicaciones o juegos específicos para niños y que les permitan desarrollar, jugando diferentes capacidades. Algunas pueden ser:

    • Cut the rope
      Esta aplicación es un juego donde los niños deberán darle caramelos al dibujo protagonista que es un bicho verde. Es visualmente muy atractivo, además conforme avanza el juego el nivel de dificultad va subiendo; lo que estimula la mente de los niños. Tiene diferentes pantallas y les ayuda a recordar lugares, objetos y a resolver problemas. Esta diseñado para niños, y aunque los adultos también pueden jugarlo, te sorprenderá saber que a los niños les cuesta menos trabajo resolver los acertijos que a los adultos.
     
    • Thinkrolls  Juego de estrategia que hace que ejerciten su mente, su memoria y su capacidad lógica.
       
    Sin embargo hay que tener en cuenta que las nuevas tecnologias son sólo una herramienta y como tal hay que usarla adecuadamente. Por muy educativo que sea un juego, el niño debe hacer otras cosas, por lo que hay que limitar los tiempos que está con el juego y darle la oportunidad de hacer otras actividades. 


  • Socializar con otros niños, conocer personas nuevas, el interactuar con otros niños de su edad es beneficioso para que vayan desarrollando sus habilidades sociales y de interacción. Puede ser desde un campamento o simplemente el acompañarles al parque o a la piscina para que jueguen con los que allí están.
      


  • Dejar que se aburra. Parece un contrasentido, pero debemos darnos cuenta de que hay muchos niños que no saben divertirse solos. Están tan acostumbrados a que se les dirija y programe todo lo que tienen que hacer que no sale de ellos el hacerlo por su cuenta. Sólo cuando estamos aburridos empezamos a tener la motivación necesaria para empezar a jugar por nuestra cuenta. Si no, es mucho más fácil recurrir al adulto como siempre se ha hecho. Dejemos que creen sus propios juegos.


    En resumen, son muchas las cosas que pueden hacer. He dado algunas ideas, pero habrá muchas más. Seamos creativos también los adultos.

     Feliz verano.

miércoles, 8 de julio de 2015

Depresión infantil


Tendemos a identificar la depresión como un problema adulto, que los niños no pueden sufrir. Sin embargo, y por desgracia, los niños no están exentos de presentarlo, llegando a hablarse de que un 3% de la población infantil puede llegar a tenerla, aumentando este porcentaje con la edad.
Ya hablé de la depresión adulta en otra entrada de este blog ( puedes consultarla aquí ) , por lo que ahora voy a centrarme en la infantil.

¿Se diferencia la depresión del niño con la del adulto?

Sí, los síntomas son algo diferentes, dependiendo de la edad del niño.


¿A qué debo prestar atención?

Hay tres aspectos claves:
  1. Tristeza y pérdida de interés por cosas que antes encontraba placenteras.
  2. Esta tristeza pude no ser evidente y manifestarse por irritabilidad o explosiones de genio ante sucesos triviales,o bien insultos, peleas o derrumbarse por nimiedades
  3. Los síntomas y como se expresan, varían con la edad:
Niños pequeños, menores de seis años

  • Irritabilidad (rabietas, conductas destructivas)
  • Menos juegos con amigos
  • Problemas con las comidas
    • Pérdida de apetito
    • No ganancia de peso.
    • Pérdida de peso.
    • Engullir la comida
  • Cambios en el patrón de sueño
    • Pesadillas
    • Terrores nocturnos
    • Resistencia a irse a la cama
    • Insomnio.
  • Menos actividad física.
  • Sentimientos negativos
    • Calificarse a si mismo como “tonto”
    • Preocupación por el castigo.
    • Preocupación por el fracaso.
  • Autoagresiones
    • Arañazos
    • Golpes en la cabeza
    • Tragarse objetos

Niños mayores ( 6 a 12 años)
  • Tristeza
  • Aburrimiento
  • Problemas con las comidas ( por exceso o por defecto)
  • Problemas de sueño
  • Sentimientos negativos
    • Baja autoestima
    • Autodesprecio
  • Problemas atencionales
  • Ideas, planes e intentos de suicidio

Adolescentes (13 a 18 años)
  • Estado de ánimo triste e irritable
    • Tristeza
    • Variabilidad en el ánimo
    • Irritabilidad ( malhumor, ira y rebeldía)
  • Pasotismo
  • Problemas con la comida
    • Pérdida de apetito, pérdida de peso
    • Comer en exceso, obesidad
  • Insomnio o hipersomnia ( dormir demasiado)
  • Cansancio, fatiga, falta de energía.
  • Sentimientos negativos
    • Preocupación por la imagen corporal
    • Baja autoestima
    • Autodesprecio
  • Menos pensamiento abstracto, indecisión
  • Ideas, planes e intentos de suicidio


¿Cuándo debo empezar a preocuparme?

Los niños, al igual que los adultos tienen periodos de tiempo en los que estarán más o menos tristes por los acontecimientos de su día a día. Eso es totalmente normal y forma parte del desarrollo emocional del niño.
Sin embargo, cuando este estado se alarga en el tiempo ( más de dos semanas) conviene empezar a prestarle más atención.



¿Estos síntomas desaparecen con el tiempo?

No, si realmente el niño tiene este trastorno, con el paso del tiempo no mejorará por si solo.
Así, si la depresión no es tratada a tiempo y de la manera adecuada, ésta puede afectar al desarrollo de las habilidades sociales, emocionales , cognitivas e interpersonales del niño, y a los vínculos afectivos entre padres e hijos.


¿Qué debo hacer si sospecho que mi hijo está deprimido?

Acudir a un especialista que le pueda evaluar y tratar de la manera adecuada generando además pautas específicas para los padres, de manera que le puedan ayudar de la mejor manera posible.






lunes, 8 de junio de 2015

Ansiedad de separación: cuando mi hijo teme separarse de mi

Muchas veces nos lo podemos encontrar. Niños que manifiestan un temor elevado a quedarse solos o con personas que no son sus figuras de referencia.

Se entiende por ansiedad de separación por una preocupación irreal y persistente del niño de que algo les sucederá a sus padres u otras personas importantes en su vida, o que podría pasarle algo que los separara de ellos ( por ejemplo, que lo rapten, que se pierda...etc). 

Con frecuencia, el niño se niega a ir a la escuela o a salir de casa por miedo a separarse de sus padres. También puede ocurrir que el niño se niegue a dormir solo y que hayan aumentado el número de pesadillas que tenga.


¿Es muy común?

Se calcula que alrededor de un 4% de la población infantil lo padece. No sólo en niños pequeños, sino también en otros más mayores e incluso adolescentes.


¿Es normal que se de?

El no separarse de sus padres es una medida de defensa del niño, ya que se mantiene cerca de las personas que le van a proteger de los peligros a los que pueda encontrase. Es algo que se da en todos los niños y por lo que no hay que preocuparse.

Sin embargo, hay veces en que este miedo es desproporcionado para su edad. Así, el niño puede evitar el quedarse solo en una habitación de la casa, aunque los padres estén en la de al lado, no querer quedarse con otras personas que no sean los padres, aunque éstas sean familiares como los abuelos..etc



¿Por qué se da?

Hay varios factores que pueden haber influido en que esta ansiedad se de:

  • Déficit de aprendizaje: el niño siempre ha estado muy cerca de los padres y no se ha acostumbrado a estar sólo.

  • Experiencias traumáticas: muchas veces el fallecimiento o ingreso en el hospital de un ser querido( abuelos, padres), o un suceso estresante en su vida ( un divorcio, el comienzo del colegio) hacen que el niño tema que le pueda ocurrir lo mismo a otras personas importantes de su entorno, por lo que evita separarse de ellas.

  • Refuerzo de la evitación a quedarse sólo: las pocas veces que se le ha planteado el quedarse con otras personas se han evitado ante la ansiedad del niño. En ese el momento el niño se queda muy tranquilo, pero el miedo a estar con otros se mantiene e incluso aumenta.

¿Qué puedo hacer?

  • Si el niño manifiesta miedos a quedarse sólo, irle acostumbrando de manera progresiva. Por ejemplo, si el niño teme estar solo en una habitación dejarle 5 minutos solo , felicitarle si ha sido capaz de hacerlo e ir aumentando progresivamente el periodo de tiempo. Si lo que le da miedo es quedarse con otras personas, dejarle periodos cortos de tiempo de manera que se vaya habituando poco a poco.



  • Hay veces en que estos episodios de miedo son temporales ( sobre todo aquellos que tienen que ver con sucesos traumáticos para el niño) Aquí conviene calmarle pero no ceder en aquello que el niño quiere evitar y felicitarle después cuando se haya enfrentado a aquello que temía.

  • Sin embargo,si han pasado más de cuatro semanas en las que el niño se comporta así y empieza a afectar en su día a día ( hay niños que se niegan incluso a ir al colegio por temor a separarse de sus padres) convendría acudir a un psicólogo que nos pudiera dar pautas más específicas de cara a tratar con él.

jueves, 14 de mayo de 2015

Rabietas infantiles: cómo actuar

Todos hemos sido testigos de la rabieta de algún niño en algún momento. Es un momento muy estresante tanto para el niño como como para el adulto. ¿Qué podemos hacer en esas situaciones? Aquí van algunos consejos:

  1. Actuar como modelo para el niño. Los niños tienden a imitar nuestras emociones, por lo que si nos ven nerviosos o enfadados, ellos lo estarán más. Por el contrario si nos ven calmados es más fácil que se calmen más rápido.



  2. Hablar con ellos de manera calmada, haciéndoles ver que les entendemos y ayudándoles a poner nombre a las emociones que están sintiendo “veo que estás enfadado con tu hermano”o “no te ha gustado que quitasen tus dibujos preferidos por la televisión”.

  3. Cuando estén calmados, hablar tranquilamente con ellos de qué podrían haber hecho para arreglar la situación que ha generado su enfado. Por ejemplo, si un niño tiene una rabieta porque su hermana le ha quitado un juguete, enseñarle a que hable con su hermana y le diga que no se lo quite, o negociando para compartir el juguete que quieren los dos. De este modo le estaremos dando alternativas a la rabieta para situaciones futuras.

  4. Otras veces, sin embargo, deben aprender que no pueden conseguir todo lo que quieren, por lo que debemos razonar (siempre cuando ya se hayan calmado), hablándoles con un lenguaje que entiendan sobre el tema. Esto es muy importante para que aprendan a manejar la frustración.



  5. Eliminar todo aquello de su entorno con lo que puedan hacerse daño, de ese modo evitaremos que se enfaden más cuando le prohibamos hacer algo con lo que puedan lastimarse durante la rabieta.

  6. Algunas veces prestamos sólo atención a los niños cuando están con las rabietas, y no cuando se están portando bien. Es bueno, por ejemplo, el elogiarles cuando están jugando tranquilamente con su hermano ( cuando antes ha habido peleas) les permite saber qué están haciendo bien y que esperan papá y mamá de ellos.

  7. Debemos prestar atención a patrones comunes de las rabietas, ya que tendremos pistas de cuándo ocurren y qué podemos hacer al respecto.

     

  8. Tenemos que perderle el miedo a las rabietas. No son agradables para nadie, pero forman parte del desarrollo y aprendizaje de nuestro hijo. No podemos condicionar nuestra vida, dejar de ir a la tienda con él o evitar determinados sitios, para que no tenga ninguna.

  9. Las rabietas van desapareciendo con la edad. Sin embargo, si el niño atraviesa una situación de estrés o ansiedad es posible que éstas aumenten. Si esto se mantiene en el tiempo, sería aconsejable el acudir a un especialista para que evaluara si existe algún otro problema que no hemos detectado.

martes, 28 de abril de 2015

Enuresis infantil, problemas en el control de la orina.

Se entiende por enuresis a la emisión repetida de orina involuntaria o intencionada, en lugares inapropiados, como son la cama o la ropa, en niños mayores de cinco años, edad en la que se supone que el niño ya ha desarrollado un control urinario.

Si bien es un problema que se puede esconder o mitigar mediante pañales o empapadores en la cama, conviene el prestarle la atención necesaria y solucionarlo, de manera que la calidad de vida del niño mejore. Así, es muy desagradable para cualquiera el dormir fuera de casa y tener que llevar pañal, o el estar cambiando las sábanas cada noche, junto con el impacto negativo para la autoestima del niño que ello supone.

Aquí doy algunas claves acerca de este problema:

¿Cuándo debo empezar a preocuparme?

Hay que tener en cuenta el desarrollo normal del niño. Así, el control de la orina se va desarrollando entre los tres y los cinco años de edad. Es a partir de esta edad cuando debemos considerar que hay un problema. Asimismo, hay que tener en cuenta que las niñas suelen adquirir este control más rápido que los niños, existiendo un desfase que puede ir desde sólo unos meses hasta los dos o tres años.




¿Que tipos de enuresis existen?

Se puede distinguir entre:
  • Primaria: el niño o niña no ha llegado nunca a aprender del todo a controlar sus esfínteres. Suele relacionarse con factores de aprendizaje y problemas fisiológicos o del desarrollo.
  • Secundaria: el niño o niña ha llegado a controlarse durante un periodo mínimo de seis meses y luego vuelve a descontrolarse. Suele asociarse a problemas emocionales o sucesos estresantes.

Asímismo, en función del momento en que se produzca se habla de :
  • Nocturna: se produce sólo por la noche
  • Diurna: se produce sólo durante el día
  • Mixta: hay episodios de incontinencia tanto durante el día como durante la noche.

¿Qué factores pueden contribuir a que se de?

  • Factores fisiológicos: se ha hablado de factores tales como una hiperactividad del detrusor (es el músculo que controla la micción), una sobreproducción de orina durante la noche o la existencia de un sueño excesivamente profundo o de dificultades para despertar ante la sensación de vejiga llena.
  • Factores genéticos: diferentes estudios han demostrado que en aproximadamente el 75% de todos los casos existe un familiar biológico de primer grado con antecedentes de enuresis.
  • Factores de aprendizaje: la existencia de pautas inadecuadas o la presencia de circunstancias adversas que hayan dificultado el aprendizaje de dichas pautas.

¿Qué evolución tiene?

Por lo general, en casos de enuresis leve o moderada van mejorando con la edad, llegando incluso a desaparecer. Sin embargo en los casos más severos puede llegar a haber incluso un repunte si no se trata adecuadamente.
De igual modo, la enuresis secundaria, más asociada a sucesos estresantes o problemas emocionales, es mucho más difícil que desaparezca con la edad si no se tratan primero dichos problemas.

¿Qué hacer?

En estos casos lo recomendable es en primer lugar una evaluación médica, de cara a comprobar si existe alguna anomalía de tipo urológico o neurólogico.
Una vez visitado al pediatra y eliminada la posibilidad de un problema médico conviene acudir a un psicólogo, de manera que pueda evaluar que causas están influyendo en que éste problema se haya producido y se mantenga y pueda dar las pautas adecuadas de tratamiento.

miércoles, 15 de abril de 2015

¿Tienes hijos? Puede que estos libros te ayuden

Muchas veces nos encontramos con situaciones que no sabemos como controlar o afrontar con nuestros hijos, o nos planteamos como podemos enseñarles determinados hábitos o conceptos.

Aquí expongo una serie de libros que me parecen muy útiles a la hora de tratar con niños, no a nivel de terapia ( aunque algunas veces también me han ayudado a complementar las que realizo), sino en el día a día , que es cuando nos pueden surgir pequeñas dudas. 

En cualquier caso, y cuando el problema vaya más allá o no nos veamos capaces de gestionarlo, mi recomendación es acudir al especialista, que es el que mejor nos puede guiar.



 Cuentos para comer sin cuentos, Ángel Peralbo, Silvia Álava, Mila Cahue, Cristina Palmer
Editorial: La esfera de los libros

En este libro se describen diferentes problemas que puedan tener los niños a la hora de comer, como pueden ser el que coman alimentos de un sólo tipo o color, el que coman demasiado despacio o demasiado lento, la adquisición de buenos hábitos y pautas adecuadas de comportamiento durante la comida..etc
Todo ello a través de cuentos con personajes con los que el niño puede identificarse y de pautas y actividades para los padres , de manera que puedan trabajar junto con los niños lo visto en el cuento.
Para más información y pautas acerca de este tema, pincha aquí.




Tranquilos y atentos como una rana, Eline Snel
Editorial: Kairós

Es muy difícil el enseñar a los niños que se calmen y relajen, pero en este libro se ofrecen muchas pautas para conseguir tanto una relajación física como el introducirles en la meditación, de una forma bastante amena y con bastantes ejemplos. Incluye además un CD con los ejercicios propuestos.









Emocionario (varios autores)
Ed: Palabras Aladas .


Muchas veces nos sentimos mal pero no sabemos identificar qué emociones estamos experimentando. Así, podemos estar mal pero ¿cómo?: tristes, melancólicos, frustrados, decepcionados..., o sentirnos bien pero ¿Felices, contentos, aliviados, ilusionados...?
El poder ponerle nombre a nuestra emoción nos ayuda a poder entenderla y gestionarla mejor.
Este libro es un diccionario de emociones, con ilustraciones muy vistosas que llaman la atención de los niños. En su web además, puedes descargarte de manera gratuita fichas para trabajar cada emoción en concreto.



El mar a rayas, Susana Barragués Sainz, CarlosJ. Cecilia il.
Editorial :A fortiori




Un cuento que trata el tema del divorcio, haciendo ver que muchas veces es mejor la separación de los padres que el vivir siempre peleados, y aboga por un concepto de familia en el que los padres no tienen porqué estar juntos para poder ser todos felices.
Para más información acerca de como el divorcio puede afectar a nuestros hijo, doy más información aquí.







Nana vieja. Margaret Wild, Ron Brooks
Editorial: Ekaré

 

Historia que toca el tema de la muerte de un ser querido, en este caso, la abuela de al protagonista. De una manera muy sutil y sin entrar en dramatismos, nos va narrando la despedida, tanto de la abuela como de la nieta.
Para el duelo en niños, doy más información aquí.

jueves, 12 de marzo de 2015

Terrores nocturnos

¿Qué son? 
 
Es un trastorno frecuente en niños pero que, sin embargo, es bastante desconocido. De hecho, se calcula que entre el 30% y el 40% de los niños han tenido al menos un episodio en su vida.

Consisten en despertares bruscos en los que el niño pasa de estar profundamente dormido a incorporarse en la cama, gritando y con sudores, taquicardia, hiperventilación...etc. A pesar de tener los ojos abiertos, el niño no responde, tardando varios minutos hasta que llega a despertarse . Si lo hace, se encontrará desorientado y confuso. A la mañana siguiente lo normal es que no recuerde lo ocurrido o, si lo hace, sean recuerdos muy vagos y poco elaborados.

Por los general los padres se llegan a preocupar mucho, ya que ven al niño muy asustado y son incapaces de despertarlo, encontrándose impotentes hasta que el niño poco a poco se calma.

¿En qué se diferencian de la pesadillas?:

  • Se producen en el primer tercio de la noche, frente a las pesadillas, que lo han en la segunda mitad.

  • El niño se despierta llorando, gritando y vocalizando. Con las pesadillas las vocalizaciones, si existen, son silenciosas.




  • Hay una intensa activación fisiológica: sudor, aumento de la frecuencia cardíaca, dilatación de la pupila. Con las pesadillas esta activación es moderada.

  • El niño llega a incorporarse en la cama, con una actividad motora y agitación. En una pesadilla el niño puede llegar a incorporarse en la cama, pero los movimientos son ligeros o ausentes.

  • El niño tiene dificultades para responder al entorno. Si se despierta se encontrará desorientado y confuso. En una pesadilla el niño despierta fácilmente y responde al entorno.

  • Al día siguiente o no recuerda nada o si lo hace, será de manera muy difusa. Con las pesadillas se recuerda mejor el contenido

  • Son mucho menos frecuentes que las pesadillas.


¿A qué pueden deberse?

La teoría más aceptada es que se deban a situaciones de ansiedad que el niño pueda haber tenido durante el día. Así, el estrés físico o emocional en el niño incrementan su probabilidad de ocurrencia. De hecho, la aparición de éstos muchas veces coincide con situaciones traumáticas recientes, como la muerte de un familiar, la separación de los padres, o la hospitalización del niño, por ejemplo.
Por otro lado, se ha visto que existe una predisposición mayor de que ocurran si existen antecedentes en la familia.



¿Cómo actuar?

Hay que tener en cuenta que, en sí, no son nada grave y que por lo general tienden a desaparecer con la edad. Cuando ocurra, lo ideal es tranquilizar al niño y hacer que se vuelva a dormir.
Cuando veamos que estos episodios se dan con una frecuencia elevada o cuando observemos que el niño tenga otros problemas que hagan que su nivel de ansiedad aumente, será el momento de acudir a un especialista que nos pueda aconsejar de que manera afrontarlo.